Patricio Rojas: “El mayor costo del programa lo estamos destinando a transferencias directas. Directamente al bolsillo de las personas”

El economista entra al ruedo del nutrido debate instalado debido al programa de Gabriel Boric: ‘Estamos llenos de experiencias en América Latina donde se comprometen gastos permanentes con ingresos que son deseos. Yo prefiero ser responsable, de entregar una cierta cantidad de transferencias directas que son factibles de financiar’. Patricio Rojas, jefe programático del área económica de la candidatura de Sebastián Sichel, marca durante toda la conversación un aspecto que como economista considera crucial. Entender que hoy Chile está en un punto de partida distinto, una transición, con una economía que está creciendo poco, que gastó sus ahorros, que tiene una situación fiscal deteriorada y una inflación más alta de lo que estábamos acostumbrados. Y con un cuadro de expectativas y demandas sociales bastante alto, considerando lo que pueda salir de la Convención.

Y entre medio de todo, hay que hacerle espacio a un programa de gobierno. Por ello, es categórico: ‘Si uno tiene un programa muy oneroso y grande, es una tarea que se vuelve titánica y difícil. Por eso hemos sido bastante responsables en tener un programa que sea factible de realizar’, explica.

En las últimas semanas, en este diario, ha habido un nutrido intercambio entre René Cortázar y Nicolás Grau por los contenidos del programa de Gabriel Boric y sus efectos sobre la inversión y el crecimiento, y si generará estancamiento.

—¿Coincide con Cortázar?

‘Ideas como las que está planteando René Cortázar yo tiendo a apoyarlas. El programa (de Boric) tiene un componente de gasto público bastante fuerte hacia los siguientes años, comprometiendo un aumento de entre 8 y 8,5 puntos del PIB, con la economía creciendo en términos tendenciales 2%. Por tanto, un programa con una cantidad importante de gasto, o tiene que crecer bastante, o tiene que hacer una reforma tributaria muy importante para financiarlo. Y una reforma muy importante que no tenga costos en crecimiento e inversión, en el corto plazo, es bien difícil de sustentar. Financiar un programa de esa magnitud puede generar una situación fiscal bastante compleja. Pensar en este tipo de programas que son muy ambiciosos, en un contexto en que la economía chilena agotó sus ahorros del fondo de estabilización, que estamos terminando con un déficit fiscal del 8,5% del PIB, que tiene que contemplar reactivación, recuperar el empleo, cómo financiamos el déficit fiscal que traemos y cómo financiamos un posible programa de gobierno, es una situación compleja. Nosotros estamos contemplando un programa que sea realista y responsable. La holgura que esta economía tiene no va a más allá de 3 puntos del PIB. Nuestro programa se enmarca en un gasto social de 3 puntos del PIB. Prefiero ser bastante más prudente’.

‘La principal crítica como economista es que un programa de 8 puntos o de 10 puntos del PIB, como mencionaba en su momento el candidato Jadue, si no tienen seguridad en los ingresos, terminamos mal. Estamos llenos de experiencias en América Latina donde se comprometen gastos permanentes con ingresos que son deseos. Yo prefiero entregar una cierta cantidad de transferencias directas que son factibles de financiar, y si se puede, se avanza más’.

“Nuestra institucionalidad sigue siendo alta a nivel regional, pero uno no puede desconocer que se ha tendido a disminuir y vamos a tener que trabajar en eso y dar señales. La gran mayoría de los sectores no está recibiendo inversión’.

—¿Va a frenar la inversión? ¿Qué explica entonces el récord de inversión extranjera a julio, casi US$ 15.000 millones?

‘Hoy la inversión en Chile para 2022 y 2023 el BC prácticamente la tiene en cero. La inversión extranjera que ha ingresado, cerca de la mitad está en el sector energía —más de US$ 6 mil millones por la necesidad de invertir en energía renovable—; hay menos de US$ 1.000 millones en minería, unos US$ 5.000 millones a US$ 6.000 millones que son reinversión de utilidades de las mineras por mayor precio del cobre, y hay una inversión que entró por Cornershop. La inversión en el país está detenida. Tenemos que hacer todo lo necesario para volver a encantar a los inversionistas que esta es una economía que va a retomar los niveles de institucionalidad. Nadie tiene garantizado que la inversión va a volver sí o sí a Chile una vez que pase la pandemia. Nuestra institucionalidad sigue siendo alta a nivel regional, pero uno no puede desconocer que se ha tendido a disminuir y vamos a tener que trabajar en eso y dar señales. La gran mayoría de los sectores no está recibiendo inversión. Nueva inversión en nuevos proyectos no ha ocurrido. Eso va a materializarse en la medida en que los inversionistas vuelvan a confiar en que Chile es un país que tiene una institucionalidad fuerte, en que se tienden a respetar los contratos y derechos de propiedad’.

‘Este programa lo podemos financiar con crecimiento y algunos cambios tributarios’

Patricio Rojas explica que el programa de la candidatura de Sebastián Sichel está en su parte final y será presentado por el candidato ‘relativamente pronto’, aunque precisa que el programa de la primaria es la columna vertebral.

—¿Cómo va a ir ordenando a la coalición tras él y qué tan afiatado están los partidos políticos con estos compromisos?

‘Por parte de los técnicos que provienen de ese sector, se han cuadrado con nuestro programa. Hemos sido bien realistas y responsables, y afortunadamente todos han tenido esa misma posición. Este programa lo podemos financiar con crecimiento y algunos temas tributarios’.

En cifras, Patricio Rojas plantea las siguientes fuentes. Por crecimiento, al pasar de un 2% tendencial a un 3% a mediados de la década, en régimen, es un punto de crecimiento, que en recaudación son unos US$ 3 mil millones año. Luego, por evasión, y considerando datos de la Cepal, de 4,7% del PIB, de esa cifra plantea acercarse a niveles de la OCDE, y reducir al 3,7% del PIB, un punto del PIB, con mayor formalización y uso de tecnología. Y luego, del total de exenciones que sitúa en US$ 7.500 millones al año, reducir en alrededor de US$ 2.500 millones, eliminando unas cinco a seis exenciones. A eso agrega reasignaciones de gasto, unos US$ 2.000 a US$ 2.500 millones. ‘Si suma, da algo más de 3 puntos del PIB, cerca de US$ 10.000 millones’, dice.

‘Y estamos pensando en algunos ajustes tributarios en impuestos verdes para desincentivar el uso de combustibles fósiles, algunos impuestos saludables como excesos de azúcares y sodio, y también estamos considerando aumentar la progresividad de los impuestos personales. Porque la tasa más alta de impuestos del 40% se alcanza en un nivel relativamente alto, que son $16 millones mensuales bruto. Si uno lo baja, aumenta la progresividad y la tasa media de pago de impuestos’.

—¿Implica una revisión hacia abajo de todos los tramos e incluso de los exentos, que hoy está en torno a $700 mil?

‘No, no estamos pensando en revisar todos los tramos de impuestos personales. Estamos planteando revisar la progresividad que tiene el Impuesto Global Complementario o el impuesto al trabajo. La manera es mover los límites de las tasas superiores, hacerlos más bajos. Todas las tasas que están debajo del 35% están bastante apretadas por debajo de los $6 millones. La diferencia más grande es entre la tasa del 35% y la del 40%’.

—En exenciones, ¿cuáles serían?

‘El régimen de renta presunta no se justifica. El impuesto al diésel, si uno aumenta de 1,5 UTM el m3 a 3 UTM —no a 6 UTM como la gasolina—, puede recaudar alrededor de US$ 600 millones. Tiene que ser un cambio gradual, de manera que la industria y los transportistas se vayan acomodando. El crédito a la construcción se ha conversado, pero si se elimina, lo más probable es que se tenga que compensar para ayudar a las familias de ingresos medios, por tanto no toda la exención se va a poder capturar. El IVA a los servicios profesionales se tiene que revisar, pero hay que considerar que si eso significa un aumento hacia los consumidores, hay que ver. Estamos abiertos a revisar todas las exenciones’.

—Se enarbola la necesidad de cohesión social y que los que tienen más paguen más. ¿Este programa es cohesivo?

‘El royalty tiene que ser revisado. Avanzar en el mismo esquema que existe hoy, con tasa entre 5% y 14%, pero disminuir los márgenes para alcanzar esa tasa del 14%. Modificar esa tabla, de manera que sea mucho más efectiva. También revisar el impuesto a la herencia, las tasaciones de propiedades —hoy un 80% de propiedades está exenta—. El mayor costo del programa lo estamos destinando a transferencias directas, no a través de un programa especial. Queremos destinarlo directamente al bolsillo de las personas. Va en ayuda de la clase media y vulnerable: pensiones, apoyo salarial permanente, devolución del IVA’.

—Inevitablemente, esta candidatura es continuista, pues Sichel fue ministro de este gobierno. ¿Cuál es su juicio a la conducción económica de este gobierno?

‘En lo que se refirió a la ayuda y la focalización, hubo un error. El error no es la focalización, sino pensar que teníamos las herramientas para poder focalizar, que requiere una base de datos extensa y completa, y el RSH era una estadística incompleta, y la economía chilena tiene un nivel de informalidad bastante alta. De aquí hacia adelante, este gobierno tiene que empezar a focalizar; hoy tiene las herramientas, porque el RSH se enriqueció, las familias se inscribieron. Y tenemos que empezar a apoyar en la reactivación de las pymes. A partir de enero el Gobierno debiese tener una política mucho más focalizada. Y el Presupuesto de 2022 —los gastos comprometidos están cerca de US$ 78 mil millones— tiene que considerar alguna holgura para el gobierno que entra, de al menos un punto o punto y medio del PIB’.

‘Sería favorable que el oficialismo estuviese comprometido con no apoyar el cuarto retiro’

—¿Es remontable dar vuelta el escenario y que no haya cuarto retiro?

‘Hay que diferenciar temas técnicos de los políticos. En lo técnico, está bastante claro que un cuarto retiro es un costo enorme para la economía, para las futuras pensiones, y el costo fiscal tendrá efectos colaterales en la economía, inflación, tasas de interés. Evitar el cuarto retiro ha sido la opción técnicamente respaldada por la gran mayoría. Esta es una decisión política que se está tomando por la oposición y lamentablemente por algunos parlamentarios del oficialismo. Sería mucho más favorable para la candidatura de Sebastián Sichel que el oficialismo estuviese completamente comprometido con no apoyar el cuarto retiro. Considerando que viene un proceso eleccionario, la situación no es fácil. Espero que prime la cordura y que esta situación no avance’.

—¿Cómo ve el proyecto de ley corta de pensiones anunciado por el Gobierno?

‘La ley corta va en la dirección correcta, en la línea de lo que nosotros estamos planteando en materia de pensiones. Nosotros también estamos planteando aumentar la pensión básica solidaria a $177 mil (línea de pobreza), fortalecer el Aporte Previsional Solidario, seguro de lagunas. Pero adicionalmente contemplamos medidas que van en la estructura del sistema, modificaciones en materia de instituciones. El sistema debiese tener mucha más competencia, más instituciones, tanto privadas como públicas. No estamos pensando en sacar a las AFP, sino que van a tener compañía, competencia. E introducir seguros de longevidad y dependencia, y que el sistema tienda a futuro a tener una pensión básica universal —nosotros lo tenemos estimado que costaría US$ 1.800 millones—, y sobre ella se coloquen los ahorros individuales que tienen las personas’.

—En el programa se contempla un aumento del 6% en las cotizaciones para las cuentas individuales. ¿Es realista pensar que eso pudiera ser posible, si este gobierno no ha podido sacar la reforma en la parte contributiva, pese a que ya se abrió a 3% y 3%?

‘Es clave que se haga un aporte importante adicional a las cuentas individuales. Pensar en algunos fondos que vayan a un sistema más solidario, debiese y es mucho más eficiente considerarlo con fondos generales de la nación. Estamos pensando que al menos el 6% vaya a las cuentas individuales, pero se puede abrir la posibilidad de discutir algún porcentaje adicional para un fondo, porque el tema político va a jugar un rol en esta discusión. Uno no puede partir de una situación esquina. Hay que ver las fuerzas que van a haber en ese Parlamento y llegar a un equilibrio. Pensamos que el ahorro individual tiene que fortalecerse y el 6% tiene que ir a cuentas individuales’.

Por Azucena González. Publicado en El Mercurio, 12/09/21.

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