Mariana Aylwin: “Le pediría al Presidente que por favor no se meta, no corresponde”

La ex candidata a constituyente cuenta su historia con el presidenciable de Chile Vamos. ‘El triunfo de Sebastián fue un tapaboca a tanto ninguneo’, asegura, y sobre su vínculo agrega: ‘Mis consejos son más de amiga. Le digo: no te encumbres, mantén los pies en la tierra’.

‘Con Sebastián somos amigos hace mucho tiempo’, cuenta Mariana Aylwin, la exministra de Educación, exparlamentaria y hoy una más del grupo en torno a la candidatura de la carta de Chile Vamos, del cual es parte mucho antes de renunciar a la DC, el histórico partido al que perteneció hasta 2018. ‘Lo conocí cuando él tenía 20 años; estaba en la comunidad Bernardo Leighton, que reunía a jóvenes ligados al partido. Hicimos buenas migas’, describe. ‘Claro que nunca me habló de su historia. Recién me vine a enterar cuando se casó; me invitó a almorzar y me dijo que se iba a cambiar el apellido. Ahí supe todo…’. —Lo han criticado mucho por eso, que es autorreferente. —Su historia es mucho más corriente de lo que se cree, lo que pasa es que en el mundo en el que nosotros vivimos (dice por su círculo social y político), parece extraño… La gente se identifica con él y creo que debiera seguir contándola, claro que con el cuidado que merece. En su defensa, agrega: —Mi padre, cuando era candidato, siempre decía que era hijo de un juez, que había vivido en Constitución y luego en San Bernardo. Su biografía era importante. La de Ricardo Lagos también es una historia bonita. Y la de Michelle Bachelet es súper potente y ha sido fundamental en lo que ella ha logrado en su carrera política, ¿por qué no se pueden contar las historias de vida? Y sobre Sichel, comenta: —Él tiene un tremendo sentido de familia; de pronto descubrió que tenía 5 hermanos con los que hoy es súper cercano; su mujer es increíble, él es súper sencillo, una persona fácil de llegar. Aprendo de su juventud; a veces le digo no hagas eso y me dice no, por lo mismo es que voy a hacerlo, y me convence…
“En la familia siempre decimos que mejor que no estuviera vivo mi papá… Para él habría sido súper duro todo esto de que no fueron 30 pesos sino 30 años”.
—¿Es la orejera de Sichel? —Nooo, él ya tiene los suyos. Mis consejos son más de amiga. Le mando cosas, le digo que se fije en algo, y también le digo: no te encumbres, mantente con los pies en la tierra porque es fácil para una persona joven de repente creer que no tiene que escuchar a nadie, aunque eso no le ha pasado, no hasta ahora. —Hoy Sichel y Boric son como las figuras sexy de la política: todos quieren salir en la foto con ellos. —He ido con Sebastián a algunas partes y es impresionante cómo la gente lo valora y quiere sacarse selfies; está un poco de rockstar ahora. —¿Lo ningunearon mucho? —Uff, un montón. Su triunfo fue un tapaboca para el ninguneo. Dirigentes importantes me decían: ‘no, para senador te creo…, pero no todavía, que se espere para la próxima’, ¡tremendo! —Usted le regaló una foto de su papá cuando ganó la primaria. Él la puso en su comando junto a Eduardo Frei Montalva. —Se la llevé hace meses. Me había dicho que siempre había querido un retrato de mi papá y le llevé la foto enrollada. Me sorprendió que la tuviera ahí enmarcada… Él siempre se manifestó un gran admirador de mi padre; estuvo en los trabajos de verano de la Corporación Justicia y Democracia que él dirigía; lo conoció y pudo conversar muchas veces con él. —Imposible no preguntarse qué habría dicho Patricio Aylwin de haber sido testigo de estos días. —En la familia siempre decimos que mejor que no estuviera vivo mi papá… —¿Por qué? —Para él habría sido súper duro todo esto de que no fueron 30 pesos sino 30 años… Este clima tan negativo sobre lo que fue la transición, sobre todo para los jóvenes. Me imagino a mi papá dedicado a reivindicar la transición con los jóvenes, pero claro, murió a los 97 años y es muy difícil ponerme en su lugar Emocionada, confiesa: —Antes de morir, mi papá muchas veces decía: estoy preocupado, qué está pasando, veo que los ideales por los que luchamos se están desgastando. Tenía esa inquietud. —¿Qué cree que habría dicho él respecto de Sebastián Sichel? Una figura tan distinta a su época, un político con tatuajes, para empezar… —Él siempre fue abierto y respetuoso de que sus nietos anduvieran con el pelo largo, o con rastas y tatuajes. Aunque no sé si habría votado por Sebastián porque se identificaba completamente con la centro izquierda. Él creía en realizar cambios con libertad, llevar adelante reformas pero sin refundación y un compromiso con la justicia y el bien común, respetando el Estado de Derecho. En ese sentido creo que Sebastián lo habría interpretado. —Boric ganó en representación de una juventud y un sector que durante el estallido social enarboló la crítica a una transición hecha ‘en la medida de lo posible’, la famosa frase de su papá… —Por eso yo no podría estar con ellos, de hecho me fui de la DC precisamente porque el partido abandonó el centro y se puso a la cola de los que renegaron de la transición y no defendieron su legado, como pasó en general con la Concertación. Es como cuando los hijos interpelan a sus padres y les dicen que fueron unos tales por cuales y los padres en vez de defenderse les dicen sí, tienes toda la razón, perdón perdón. —Aunque las rupturas también tienen que ver con los grandes cambios generacionales. Tal vez lo que se vio en estas primarias fue una gran vuelta de hoja respecto de las anteriores representaciones de la política tradicional. —Me encanta el cambio generacional. Es más, creo que se hizo tarde. Pero una cosa es que Gabriel Boric critique (a la transición) y otra muy distinta es que personas como (Francisco) Vidal —que estuvo años de años en el poder— o algunos demócrata cristianos que hace mucho tiempo están en el Congreso, sean los que renieguen. Perdón, pero fue precisamente porque ellos no hicieron todo lo posible que estamos en esta crisis (dice por el estallido). Se avanzó mucho los primeros 12 o 15 años, pero luego las cosas empezaron a administrarse, se perdió la sobriedad, hubo abusos, corrupción. Se produjo un desgaste y faltó renovación. O sea, que durante tanto tiempo las opciones presidenciales fueran otra vez Eduardo Frei, Ricardo Lagos, José Miguel Insulza, habla precisamente de esto. ‘Más cuidado debería tener quien pretende ser presidente’ ‘Carmen Frei es la constatación de la falta de renovación. El mejor ejemplo de ello’, afirma ahora Mariana Aylwin sobre la actual presidenta demócrata cristiana, hoy jugada por la carta de Yasna Provoste. Y sobre esta última, declara: ‘es dirigente de un partido que hoy, me duele decirlo, es el que menos prestigio tiene’. —Provoste anunció esta semana que no dejará la presidencia del Senado. La Unidad Constituyente cerró filas en torno a su decisión. —No tengo opinión. —En una entrevista en Mentiras Verdaderas, la precandidata dijo, a propósito de su apoyo a Sichel: ‘Ella pareciera que no le ve problemas a lucrar con recursos del Estado. Era su discusión con nosotros. Ella ha sincerado su posición y está donde tiene que estar’. —(Se ve molesta) Una cosa es hacer críticas políticas y otra es incurrir en descalificaciones personales faltando a la verdad. Más cuidado debería tener quien pretende ser Presidente de la República. Ella sabe que soy directora de una corporación sin fines de lucro. Nunca he tenido un negocio vinculado a la educación y recibo una remuneración por mi trabajo profesional. Repite una mentira de mala fe o desconfianza, dos males necesarios de superar si queremos un mejor país. —Usted hablaba del desgaste de la política. ¿Le pasó la cuenta también? Porque fue candidata a constituyente y no salió electa. —El distrito 11 era difícil. La derecha votó por los suyos; le saqué muchos votos a la DC, aunque incidió el factor generacional. La gente no quiere a los mismos de siempre y yo soy un rostro de ‘los mismos de siempre’. No puedo borrarlo de mi historia ni de mi identidad.
-“Yasna Provoste es dirigente de un partido que hoy, me duele decirlo, es el que menos prestigio tiene”.
—¿Competirá en la lista parlamentaria de Sichel? —No tengo ningún interés y creo sinceramente que tiene que ir gente joven, comprometida con la justicia social y la libertad de las personas. —Dicen que está tenso el gallito con los partidos… —A todos les conviene que las listas sean diversas e interpreten a un mundo más amplio. Y luego de las elecciones habrá que trabajar con los parlamentarios para que apoyen al presidente de la República y no suceda lo de hoy, donde cada uno hace lo que quiere. Hace una pausa y agrega: —En ese sentido, quien más posibilidades tiene para gobernar a su sector es Sebastián Sichel. Su triunfo sobre Lavín fue tan contundente que se sintió como un terremoto en la centro-derecha. Eso sin duda lo empodera. No creo que en Unidad Constituyente se vayan a ordenar por obra y magia del espíritu santo. —¿Lograrán ponerse de acuerdo Gabriel Boric y Daniel Jadue en el caso de que les toque gobernar? —Lo veo difícil, sobre todo al ver las diferencias que tuvieron en la primaria… Además que Jadue y el PC tienen un gran problema: ahora hay dos corrientes en el partido, una que apoyará a Boric y otra que se siente muy atraída por el candidato de la Lista del Pueblo. —¿Cree que Jadue podría jugar un rol en un eventual gobierno de Boric o seguirá como alcalde? —Tuvo una confrontación muy fuerte con Boric y la gente no entendería que después terminara como su ministro del Interior o de Desarrollo Social… Aunque es un hecho que Boric tendrá que gobernar con el PC. —Tal como Sichel deberá hacerlo con la UDI… —Tendrá la opción de elegir. Lo que sí está claro es que no lo hará con los Republicanos ni con José Antonio Kast. —Eso dicen ahora… —Es cierto. Pero los votos que se captan por la extrema derecha se pierden por el centro. Sería una pésima estrategia. —El fin de semana Kast le mandó un mensaje a Sichel: que no cierre la puerta porque podría necesitar sus votos para ganar en segunda vuelta. —Quién sabe… Sin embargo, Sebastián tiene posibilidades de crecer hacia el centro y hacerlo hacia la ultraderecha es inconveniente en términos electorales y pensando en su futuro. —¿Qué va a pasar con otra mochila que lleva el candidato: el presidente Piñera? —Su gobierno tiene algunos logros como en la salud que hay que reconocer, pero también tiene muchos fracasos y un apoyo popular muy bajo. Tampoco ha podido llevar adelante ninguna reforma y el gobierno que venga tendrá que ser muy reformista y por lo tanto no puede asemejarse a éste. Sebastián Sichel tiene que despegarse del gobierno. Y también es un error que el gobierno se meta. —¿El gobierno o Piñera? —Ni el gobierno ni Piñera, pero especialmente él. —El presidente tiene la pulsión por figurar, ha dicho Carlos Peña. —Es una personalidad muy compleja. Le pediría que por favor no se meta, no le corresponde, menos en esta campaña.
Publicado en La Segunda 30/07/21.
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