Esteban Jadresic: “Hay que hacer todo lo posible para recuperar el empleo a nivel precrisis el año 2022”

El economista enfatiza que el programa no es de ofertones. Considera transferencias equivalentes a 1,8% del PIB, entre ellas, la devolución del IVA a la clase media y familias vulnerables para gastos de medicamentos y alimentos. En impuestos, si bien proponen aumentar la recaudación en 3% del PIB a fines de la década, aclara que el detalle del ajuste de tributos debe surgir de una amplia deliberación.

Por Jessica Marticorena.
Esteban Jadresic, ingeniero civil industrial de la Universidad de Chile y doctor en Economía de Harvard, tiene una historia de más de 30 años ligado a las políticas públicas. Trabajó en el programa de gobierno del Presidente Aylwin, estuvo 11 años en el Banco Central, otros seis años en el Banco Mundial, también en Cepal y como investigador de Cieplan. Hoy, es el coordinador del equipo económico de la candidatura de Sebastián Sichel, que integran 21 técnicos y 40 personas. ‘Nuestra campaña no es de ofertones. Queremos ser responsables. No tirar por la borda lo que nos ha permitido progresar hasta ahora, pero tampoco dar continuidad a lo que no está funcionando. Nos oponemos a la idea de refundación, como también nos oponemos al populismo. Nuestra oferta es construir un país en que nivelemos hacia arriba’, dice. -¿Cómo nivelarán hacia arriba? ‘Transformando el Estado, que sea más eficaz y eficiente, creando una red de protección social fortalecida, con transferencias directas para la clase media y sectores vulnerables, ampliando y mejorando la base de la economía, hacer un país más emprendedor y sustentable, y una sociedad más inclusiva’. -¿Qué tipo de transferencias proponen? ‘Proponemos la devolución de IVA a la clase media y familias vulnerables por gastos en alimentos y medicamentos, que va a significar, por ejemplo, que una familia de cuatro personas reciba una transferencia de $133 mil cada tres meses: en marzo, junio, septiembre y diciembre, los meses en que los gastos de las familias más aumentan’.
-¿Cómo se calcularán? ‘Sobre la base de los gastos en los productos de la canasta básica de alimentos que calcula el INE, y el promedio de gastos de medicamentos de los afiliados de Fonasa. Lo más rápido es implementarlo usando el Registro Social de Hogares, pero la idea es que en la boleta electrónica se incluya el RUT de los compradores. Luego, el SII hace el cálculo’. -¿Qué otras transferencias contemplan? ‘También estamos considerando la creación de un Aporte Salarial Permanente para los trabajadores dependientes de menores remuneraciones, que va a mejorar sus ingresos e incentivar el empleo formal. Alguien que gana el salario mínimo automáticamente recibirá $96 mil adicionales y quienes perciban una remuneración superior al mínimo, recibirán un aporte gradualmente decreciente. Por ejemplo, alguien que gane $400 mil, recibirá un subsidio directo al bolsillo de $60 mil. El beneficio será gradual, hasta un tope de $518 mil’. -¿Cuánto costarán las medidas permanentes que quieren implementar? ¿Cuánto van a gastar en todas las transferencias? ‘Son 2,5 puntos del PIB. Si uno calcula un PIB de US$ 300 mil millones estimados para este año, estamos hablando de US$ 7.500 millones en lo que se refiere al costo de las medidas permanentes por año. De eso, el costo anual permanente que corresponde a transferencias es de 1,8% del PIB’.
-¿Cómo financiarán todo eso? El programa propone aumentar el esfuerzo tributario en 3% del PIB hacia fines de la década. ¿Cuánto elevarán los impuestos en 4 años y qué tributos subirán? ‘Nuestra propuesta para financiar el gasto social es una combinación de recursos provenientes del crecimiento económico de tendencia, de una mayor eficiencia del gasto público, de eliminar las exenciones tributarias que no se justifiquen, de reducir la evasión, además de la tributación a las externalidades negativas. Durante los primeros años deberemos usar también fondos soberanos y deuda pública, mientras se van generando las condiciones para obtener los ingresos permanentes. Va a depender de la situación fiscal que heredemos. No sabemos cómo vamos a recibir el país ni la economía ni las finanzas públicas, ni cómo evolucionará la pandemia, ni cuál será el presupuesto. Hay una transición. Es temprano aún para ser tan precisos’. -¿Qué exenciones eliminarán? ‘Es muy importante revisar y eliminar todas las exenciones que no se justifican, porque reducen la recaudación y son menos eficientes y transparentes que otras políticas públicas. Definir las exenciones específicas que se deben modificar, eliminar o reemplazar es algo que tiene que surgir luego de una amplia deliberación técnica, ciudadana y política’. -Pero el exministro Briones formó una comisión que elaboró un informe sobre las exenciones. ¿No es suficiente para ustedes? ‘El informe de la comisión no se pronunció sobre una hoja de ruta tributaria de mediano y largo plazo, y tampoco hizo una revisión general, ni recomendaciones sobre el sistema tributario en su conjunto. Se suponía que eso iba a ser objeto de un segundo informe de la comisión, pero la comisión nunca fue citada’. -¿Quieren convocar a otra comisión? ‘En los dos primeros años de gobierno queremos aprobar una propuesta tributaria con modificaciones paulatinas. Nuestro enfoque de proponer metas y dar lineamientos es apropiado para evitar el populismo de proponer gastos y no decir cómo se financiarán, y evita el riesgo de proponer medidas que no han sido deliberadas a nivel técnico, ciudadano y político’. -Pero comprometen medidas que dicen van a financiar en parte con exenciones y tampoco las tienen detalladas. ‘Creemos que se requiere más información. Hay estimaciones sobre el gasto tributario asociado a las exenciones, pero no hay análisis sobre el efecto de su eliminación. Temas que sin duda estarán sobre la mesa son el régimen de renta presunta, las relacionadas al diésel, a las ganancias de capital en acciones líquidas, el beneficio a la vivienda DFL2 y el IVA a la construcción. Cuando seamos gobierno tendremos que abrir esa discusión’. -¿Cómo pueden proponer aumentar la recaudación tributaria en 3% del PIB hacia fines de la década, si lo condicionan a una discusión que aún no se inicia? ‘Tenemos un programa de 115 páginas, usted me pide que tenga 500. Lo que hemos propuesto es una meta y lineamientos para un plan tributario, que nos parece un equilibrio razonable entre evitar la vaguedad y el populismo de ofrecer cosas sin un claro financiamiento. Esto de aumentar el esfuerzo tributario en 3% del PIB no significa que haya que tomar medidas necesariamente calculadas para que por sí solas recauden ese 3% adicional. En la medida que las personas aumentan los ingresos, entran en nuevo tramos del impuesto a la renta, y por esa vía su aporte tributario se incrementa sin necesidad de hacer cambios en el sistema. Hay estimaciones que indican que si logramos crecer a tasas del 3% o más, quizá sea posible recaudar 1% o 2% del PIB sin necesidad de nuevas medidas tributarias. Tenemos metas, tenemos lineamientos. El plan tributario concreto, creemos que no es el momento de presentarlo hoy, pero sí habrá que incluir en el plano tributario eliminar exenciones que no se justifican, combatir la evasión, avanzar a impuestos a las externalidades negativas, como el medio ambiente y a los alimentos no saludables, como el azúcar y el alcohol. También está la posibilidad de rebajar los umbrales de la tasa marginal más alta del impuesto a la renta, que hoy la pagan ingresos mensuales que superan los $15,8 millones. Ese umbral podría rebajarse, y que la tasa máxima empiece a aplicar en un nivel más bajo’. -Del 3% del PIB que ven necesario aumentar en recaudación tributaria a fines de la década, ¿cuánto debería crecer esa recaudación en los 4 años de gobierno? ‘Estimamos hoy del orden del 1% del PIB para cuatro años’. -¿Cómo se harán cargo de las nuevas demandas de la ciudadanía que recogerá la Convención Constitucional? ‘Nuestro programa se hace cargo de las demandas ciudadanas más importantes, las pensiones, los trabajadores de menores remuneraciones, justicia tributaria, salud, educación y vivienda’. -Pero según lo planteado por varios convencionales, los programas de gobierno quedarán cortos en beneficios y habrá nuevos derechos sociales que incorporará la nueva Constitución. ‘Sí claro, pero tenemos que esperar a ver cómo termina ese proceso. Lo normal en el mundo es que cuando se definen las Constituciones, se deja espacio al ejercicio democrático de cómo se determinan las políticas públicas específicas. Se dan orientaciones, se escriben derechos, pero la definición específica y los montos detallados se dejan al juego democrático. Lo contrario no sería democrático. Que sea la democracia entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo los que definan las políticas públicas’. -¿Cuánto crecerá la economía con Sichel? ‘Nuestra meta es elevar el crecimiento de tendencia por encima del estimado por el Banco Central, de 2,9% como punto medio para el período 2021-2030’. -¿Y el crecimiento efectivo? ‘Para el período 2022-2025 va a depender de la situación que heredemos. No es el minuto de poner los números, sino de fijar los grandes lineamientos. La transición va a depender de la evolución de la pandemia y del contexto económico’. -El empleo continúa rezagado. ¿Tienen algún plan para reactivarlo? ‘Hay que hacer todo lo posible para recuperar el empleo a nivel precrisis el año 2022. No hay una bala de plata. Primero hay que superar la pandemia, luego recuperar el crecimiento, y es clave lograr que personas y empresas recuperen la confianza en el futuro. Será necesario seguir subsidiando la contratación de mano de obra, especialmente de mujeres y jóvenes, para luego reemplazarlo por el subsidio permanente que va a permitir aumentar el empleo formal. Y hay que acelerar el plan de inversión pública y concesiones’.

Fondo colectivo en pensiones

-En pensiones plantean el fin del sistema de AFP y apuntan a la libertad de los cotizantes para elegir si sus fondos los administra una institución del Estado o una privada. ‘Primero, no estamos de acuerdo en crear un monopolio que administre los fondos, sino abrir la competencia y dejar que las personas puedan elegir. Segundo, tenemos la experiencia de BancoEstado en la banca que cumple un rol y lo hace bien. El mercado de las AFP como lo conocemos hoy no existirá más; otra cosa es que si las administradoras quieran participar del nuevo modelo, lo pueden hacer. Además, proponemos que en la gobernanza de todas las empresas que gestionen los fondos haya representantes de los afiliados’. -También proponen destinar el 6% extra de cotización, con cargo del empleador, a las cuentas de ahorro individual de los trabajadores, y la creación de un seguro colectivo. ¿Cómo operará ese seguro? ‘El 6% debe destinarse íntegramente a la cuenta individual, sobre todo, después de los tres retiros. Y estamos abiertos a acordar con otras fuerzas políticas el complementar la solidaridad con un fondo de ahorro colectivo, sobre la base de un cotización adicional de 2%, de manera gradual. Un 1% sería de aporte del Estado y el otro 1% por el lado del empleador. Se haría de manera gradual’. -¿Y qué proponen en pensión universal? ‘Queremos avanzar hacia una Pensión Básica Universal, con un aumento en el monto y la cobertura de las pensiones actuales. Significa que cerca del 95% de los pensionados actuales recibirá mensualmente $ 50 mil adicionales. Ello implicará aumentar la pensión mínima que otorga el Estado (Pensión Básica Solidaria) para quienes nunca ahorraron en el sistema previsional al nivel de la línea de pobreza ($177 mil). Y todos quienes hayan ahorrado previsionalmente obtendrán un Aporte Previsional Solidario de $177 mil sin descuento alguno, si su pensión no alcanza al ingreso mínimo líquido’.

Deuda al 50% del PIB. ‘Nos parece prudente y razonable’

-¿Qué proponen en materia fiscal? ¿La deuda pública en qué niveles se ubicaría? ‘Podría estabilizarse en torno al 50% del PIB, pero que es algo que habrá que reevaluar más adelante, dada las incertidumbre que todavía tenemos, porque no sabemos cómo va a evolucionar la pandemia ni cómo vamos a recibir las finanzas públicas’.

-¿Ese es un nivel prudente de deuda? ‘Nos parece un nivel prudente y razonable. Queremos dar tranquilidad de que vamos a definir un marco presupuestario que estabiliza la deuda a un nivel prudente, asegurando que gastos permanentes se financien con ingresos permanentes. Estamos conscientes de que la sostenibilidad de la deuda es clave. Afortunadamente los ahorros de las últimas décadas nos dejaron en una buena posición para poder enfrentar la crisis actual y en nuestra evaluación hay todavía un espacio prudente para tomar deuda. Un dato: el nivel de deuda promedio en los países que tienen un PIB per cápita similar al de Chile es de un 61%’.

Publicado en El Mercurio, 11/07/21.]]>

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